'Bottom' ('La pareja Basura')
Monday, 03 January 2011 00:20
Natxo G.
Entre finales de los años setenta y primeros de los ochenta fuimos testigos de algunas series televisivas que han alcanzado el estatus de legendarias. No vamos a entrar ahora en todas ellas, pero centrándonos en las de humor, resulta curioso que la mayoría de comedias de situación (sit-coms) que entonces se consumían en nuestro país fueran de factura británica. Sin embargo desde mediados de los 80 fueron ganado terreno las series norteamericanas, mucho más edulcoradas y familiares, y desde luego sin tanta mala hostia como las británicas, mucho más ácidas y pasadas de vueltas por regla general. Por supuesto habría que matizar, ya que ni todas las series británicas eran tan buenas o tan irreverentes ni todas las norteamericanas un coñazo inofensivo.
Pero es un hecho que en nuestras televisiones cada vez fueron más las segundas y menos las primeras (y gracias a dios todavía no se había dado la explosión de las horrendas series nacionales). Así, a comienzos de los noventa, una serie como "Bottom", o "La Pareja Basura" en la traducción emitida en España por Canal +, era ya una especie de rara avis. Mucho más si tenemos en cuenta su contenido. A saber, dos pervertidos supuestamente amigos que comparten piso y que se pasan la vida pensando en cómo sobrevivir sin un duro en el bolsillo cuando la máxima de sus aspiraciones es conseguir echar un polvo. Algo que no consiguen a lo largo de toda la serie, vaya. A lo largo de tres temporadas a la razón de seis capítulos cada una (en España creo recordar que solo llegaron a emitirse las dos primeras), Richie y Eddie (de apellido Hitler, por cierto), personajes encarnados por Rik Mayall y Adrian Edmondson, pasean sus miserias tanto vitales como de espíritu en una espiral de masturbaciones, violencia gratuita, babosismo y suciedad que difícilmente tienen parangón en la televisión moderna. No hay más que recordar el capítulo en el que Richie engaña a Eddie para que abandone el piso y así poder masturbarse a placer viendo algún cutre concurso de misses, siendo descubierto poco después por su compañero de piso con el pantalón en los tobillos y calentando su mano derecha para la sesión de amor propio. O cuando descubren a un desgraciado que ha entrado a robar y le dan una somanta de hostias con una sartén para después atarlo al techo con cinta adhesiva. De vez en cuando aparecen secundarios de lujo, como los amigos de Eddie, Spudgun y Dave el Erizo, que odian a Richie. Y en verdad que nadie les culpa, porque a pesar de su aspecto de homeless tienen razón en que Richie es todo un asqueroso salido al que nadie en su sano juicio daría su espalda por temor a que hiciera suya aquella máxima de "en época de guerra cualquier agujero es trinchera". "Bottom" se ha convertido, al menos en nuestro país, en una serie de culto alimentado además de por su contenido por la procedencia de sus protagonistas, que muchos recordarán sobre todo por "The Young Ones". Para los interesados os recomiendo la entrada que sobre la serie hay en la Wikipedia anglosajona, en la que además de los orígenes de la serie se repasa someramente la carrera de Edmondson y Mayall. Las tres temporadas asumo que no son difíciles de conseguir ya que están editadas en DVD.
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Twin Peaks
Monday, 23 February 2009 12:30
 “Twin Peaks” es considerada la mejor serie de la historia. Muchos pueden estar en desacuerdo o no con tal afirmación, pero lo que es seguro es que esta serie puso de moda en la pequeña pantalla el formato conocido como “Serie de investigación”. La trama básica es (entre muchas comillas) simple: durante el capítulo piloto aparece el cuerpo sin vida de una habitante de Twin Peaks, Laura Palmer y, puesto que cabe la posibilidad de que se trate de un asesino en serie, envían a un agente de FBI a investigar.
Este es el punto de partida desde el cual los creadores, David Lynch y Mark Frost desarrollan una serie de situaciones y personajes dignos de la cosmología Lynchiana, con un pié en la tierra y el otro en la costa del subconsciente que al director le gusta tanto visitar, aunque bastante menos pasado de rosca que su típico surrealismo al estilo de “Mudholland Drive” o “Eraserhead”.
A pesar de que la serie cuenta con dos temporadas, la trama y el estilo están tan diferenciadas que la mayoría de seguidores de la serie prefieren considerar que solo existe la primera: una vez que Lynch abandonó definitivamente el proyecto, los personajes y la historia empezaron a decaer (a la vez que el número de espectadores) demostrando que la genialidad irracional de Lynch no resulta tan fácil de emular como algunos piensan. Aunque la serie es constantemente nombrada como una especie de versión libre de la película de 1944 de Otto Preminger “Laura”, se considera un punto de inflexión que marca el antes y después de la creación de historias destinadas a la pequeña pantalla.
Kyle MacLachlan, actor fetiche de Lynch durante un tiempo y presente en las primeras grandes producciones del director “Dune” y “Blue Velvet”, encabeza el reparto de la serie interpretando al agente Cooper. Atractivo, brillante, inteligente… basa la mayor parte de la investigación tanto en técnicas de psicología de Jung como en su propia intuición. Dicho personaje se considera un molde para productos televisivos posteriores tales como “Numbers” o “Mentes Criminales”, que basan sus investigaciones en métodos algo alternativos.
El propio Lynch no pudo evitar aparecer en su propia serie, de una forma bastante propia: como sus dotes interpretativas son, según él mismo, nulas, inventó un personaje medio sordo que tuviese que hablar a gritos, de esta forma anulaba la parte más difícil de la interpretación: la proyección de la voz. Este es un ejemplo más de la cantidad de soluciones narrativas brillantes de la serie, como la inclusión de voces en off sin serlo (Cooper graba en una cinta para su secretaria todos sus pensamientos) o la forma onírica de conseguir pistas.
Uno de los momentos más graciosos (y una de las anécdotas más recordadas) es la incursión del agente travestido de la DEA Dennis/Denise, interpretado por el mismísimo David Duchovni (el mítico Agente Mulder de “X Files”), en su primera aparición en televisión.
Posteriormente, Lynch dirigió una película basada en la serie que pretendía ser una precuela que relatase las últimas semanas de vida de Laura Palmer. Sin tener que ceñirse a ciertas convenciones televisivas (o, más bien, sin tener que ceñirse a nada en absoluto), el director tuvo manga ancha para sacar punta al surrealismo de los personajes y relatar, desde la metáfora (como hace siempre) la misma historia que ya desarrolló durante la serie.
En definitiva, la serie de “Twin Peaks” es un producto televisivo bastante más digerible que la mayoría de creaciones de David Lynch, y aunque emitió su primer capítulo en el año 1990 la serie no caduca, y puede verse hoy, casi 20 años después, sin tener que reprimir esa carcajada tan típica, propia de cuando se ven series de antaño.
Last Updated ( Monday, 16 February 2009 12:54 )
Psych
Saturday, 31 January 2009 13:25
En un mundo de exceso de información, ser una persona observadora se considera un talento inusual. Ser una persona capaz de leer en el lenguaje corporal, la forma de hablar, la posición en la que se dejan los objetos y cualquier otro rastro que dejan las personas, y hacerlo sin una formación académica psicológica específica, se considera algo imposible.
En una sociedad donde somos constantemente bombardeados por imágenes y datos, se considera impensable.
Esa es la historia del protagonista, Shaw Spencer. Criado por su padre, un modesto agente de policía, para prestar atención y memorizar los detalles más insignificantes hasta alcanzar una memoria fotográfica pulida por un gran poder de deducción. Tan inusual es su talento, que para que la gente lo tome en serio se hace pasar por un psíquico con poderes mentales.
Así es: cómo es este mundo, que antes cuela alguien por ser psíquico que por ser inteligente.
Viviendo de las recompensas de la policía por dar pistas sobre casos que aparecen en televisión, Shawn resuelve, gracias a su poder de deducción, un caso en el que no hay sospechosos. La policía, obviamente, no le cree y lo toma por culpable, siendo la única forma de redimirse el demostrar que es realmente un psíquico, ayudándoles a resolver el caso.
James Roday, cara conocida de la serie B por haber protagonizado infumables tales como “Repli-Kate”, acentúa la vis cómica de un ya de por sí surrealista personaje. Su compañero de aventuras, un friki habitual del salón del cómic de noche, marchante de productos de farmacia de día, es Dullé Hill, mítico segundón de grandes producciones como “Hombres de Honor” o “The Guardian”.
Cuesta de creer que una serie dirigida por el que perpetró el remake de “Vacaciones en el mar” sea tan buena. Pues es el sorprendente caso.
Uno de los grandes alicientes de esta serie se encontraba en su increíblemente ingeniosa publicidad, que ya da muchas pistas sobre el tipo de comedia con el que nos encontraremos. Muchas veces, dicha publicidad estaba cruzada con otro de los grandes éxitos de la NBC: “Monk”, el detective obsesivo compulsivo cuyo número favorito es el 10. Abogando por el crossover entre series, la mutua publicidad se retroalimentaba de tal forma que ambos éxitos de audiencia tenían el mismo número de espectadores.
En su día, la cadena Cuatro apostó por esta serie de una forma un tanto curiosa: los primeros 8 episodios de la primera temporada, rodeados de carteles en cada estación de bus y metro, para interrumpir su emisión durante 7 meses y emitir el resto de la temporada. A pesar de que en su país de origen, Estados Unidos, las tres temporadas han sido máxima audiencia, parece que, como siempre, en este país una serie basada en la inteligencia del protagonista no tiene mucho futuro, y se ha pasado directamente a la parrilla de los estantes de la FNAC.
Last Updated ( Wednesday, 09 September 2009 14:03 )
ENTOURAGE
Wednesday, 28 January 2009 15:05
”Californication” multiplicado por 5. Así es como cualquiera que haya seguido las 5 temporadas de ”Entourage” la definiría.
Esta serie producida por Mark Whalberg (conocido, entre otras cosas, por protagonizar la peor película de Tim Burton: “El Planeta de los simios”) para la HBO, cuenta la historia de la superestrella del cine Vincent Chase (Adrian Greiner), que siempre va seguido de su séquito: su hermano mayor Johnny “Drama” Chase (Kevin Dillon, hermano pequeño del también actor Matt Dillon), ex estrella de una serie friki sobre vikingos llamada “Viking Quest” y cuya fama dudosa se limita al salón del cómic de San Diego; su manager personal Eric Murphy (Kevin Connolly), el amigo rapero salido y machaca de turno Turtle (Jerry Ferrara) y su agente Ari Gold (Jeremy Piven).
A pesar de que esta serie se encuentra entre la más exitosas de la HBO, que ya está rodando su sexta temporada y que ha sido premiada en casi todas las categorías disponibles para la comedia, gracias a la distribución de parrilla de La Sexta (traducida como “El séquito”), en este país no se llegó a emitir ni la primera temporada entera.
El tremendo fracaso de programación que supone emitir esta serie a las 2 de la madrugada de un martes, no ha podido menguar la cantidad de seguidores de este país que prefieren el glamour de Vincent Chase a la cutrería castiza y barata de Aida y hacen lo único que se puede hacer en estos casos: apoyar la serie desde el P2P. Es lo que pasa cuando intentan emitirse en este país series interesantes.
Mark Whalberg, productor ejecutivo, explicó una vez, a raíz del estreno de la tercera temporada, que “Entourage” era una versión light de sus propias vivencias intentando hacerse un hueco en Hollywood. Y, mientras se lo hacía, por lo visto no se lo pasaba nada mal, porque la vida de los personajes transcurre entre fiestas en la mansión Playboy, en casa de Jessica Alba, en piscinas llenas de modelos y gente guapa en general. Aunque dicho así parezca una versión modernizada de “Sensación de vivir”, nada más lejos de la realidad: no hay que olvidar el pequeño (pero revelador detalle) sobre uno de los personajes principales: Eric Murphy, papel escrito expresamente para el actor, director, guionista y productor Kevin Connolly, que se puso tras las tintas del guión de “Matrimonio con hijos”, por citar lo más conocido. ¿Qué clase de mentalidad puede tener un personaje así?
A pesar de no estar dentro del séquito del protagonista, el personaje Ari Gold se lleva la palma de oro, de plata y de bronce por su espectacular interpretación. El agente sin principios capaz de decirle a Jessica Alba en persona “Cariño, no pienses, es malo para tu cutis” como argumento de venta, que es capaz de hacer negocios durante la fiesta del Yom Kippur, y que se deleita especialmente despidiendo a empleados. Jeremy Piven, actor nominado al Globo de Oro y encargado de representar a este personaje, es sin duda el actor más veterano de todo el séquito; su amor por la comedia ha sido demostrado con creces en grandes películas como la terriblemente doblada al castellano “Ases Calientes” o la reciente “Rockanrolla”.
Una serie sobre la vida en Hollywood no podría ser realista sin los cameos de grandes estrellas como Jessica Alba, James Cameron, Seth Green, Scarlet Johanson, James Woods… todo un ejercicio de Trivial para amantes del cine.
Last Updated ( Wednesday, 28 January 2009 15:32 )
House: un hijodelagranputa simpático
Thursday, 14 June 2007 16:05
Natxo G.
 Seguro que habéis visto algún capítulo de la serie que protagoniza este tipo, aunque sea fugazmente. Y seguramente muchos pensais que es otra bazofia más entre las que pueblan nuestro asolado panorama televisivo, otro serial sobre médicos, de esos que empiezan ya a sobrarnos. Pues os equivocais, pazguatines. Os lo diré clarito y sin rodeos: House es el puto rocanrol, chavales. Porque veamos, estamos ante un tío más junkie que Johnny Thunders; más putero que un cock rocker tipo Vince Neil; más corrosivo que una letra sobre el gobierno escrita por Jello Biafra; más borde, desagradable y egomaníaco que una prima donna a lo Axl Rose; y además añadamos que conduce una moto cual Rob Halford acting like a Metal God sobre el escenario, y usa un bastón como Screamin’ Jay Hawkins. En definitiva: House es un auténtico cabronazo. Sí, todo eso lo convierte en un HDLGP. Pero es un HDLGP que nos cae bien. Y nos cae así de bien porque dice las cosas que nosotros nunca nos atreveríamos, aunque las pensemos. Nosotros no tenemos los cojones de atender a nuestros pacientes/clientes/usuarios como si fueran idiotas, ni de reírnos en su puta cara. Ni de colocarnos en horas de trabajo. Ni de putear día sí día también a nuestros subordinados porque ellos sí nos acusarían a nosotros de mobbing. Y por supuestísimo que tampoco tenemos los cojonazos de meter mano a nuestra jefa si no empieza ella primero, por muy buena que esté, no vaya a ser que nos toque ir a hacer cola al INEM o que el armario de 2x2 que tiene por marido nos haga una nueva cara. Y ya no digamos obligar a hacerse un tacto rectal totalmente innecesario a todo un señor madero. Por tocar los cojones. Vale, de acuerdo, habrá gente que trate a sus clientes como la mierda; gente que se drogue en horario laboral; gente que putee a sus subordinados a diario; incluso habrá gente que intente meterse en las bragas de su jefa. Pero nadie es capaz de hacerlo todo a la vez y además salir airoso, incluso de lo del tacto rectal. Porque House siempre acaba haciendo bien su trabajo, aunque nos haya tenido 35 minutos (50 con las pausas) pensando que las convulsiones de su paciente eran provocadas por una puta infección o por un cáncer cerebral que no existen. Él no inventó la medicina, aunque a veces nos lo parezca. No chavales, no. Simplemente House tiene un don. House es el Chuck Berry que humilla a la Doctora Cuddy-Keith Richards por puro placer. Se la quiere follar, sí, pero disfruta infinitamente más poniéndola en evidencia, porque para follar ya tiene a sus profesionales de alto standing. Y eso es así porque ÉL ES EL ROCK, y el resto son unos mierdas que han aprendido a tocar sus guitarras escuchando sus discos y tocando por encima. En cierto capítulo, un músico de jazz más jodido que Dustin Hoffman en “Midnight Cowboy” le dice que ellos dos, en el fondo, son iguales: los dos tienen un don (la música y la medicina), y los dos están solos en el mundo porque saben que se deben a ese don y que es difícil que alguien pueda acompañarles en su misión. Quizás sí, quizás House sea Charlie Parker. Porque Charlie Parker también es rock amigos, no lo dudeis. Quizás las drogas sean una válvula de escape, un intento de aliviar un dolor que no sabemos si realmente está en su pierna o está en su puta cabeza, pero tanto nos da. Las pastillas de House son a su pierna como la heroína de Kurt Cobain a su úlcera de estómago, lo único que le funciona y le permite tocar su música y olvidarse de que en realidad el músculo de su pantorrilla está muerto. ¿A quién le importa que todos los capítulos sean iguales?¿qué más nos da que llegue siempre un enfermo, crean que tiene 13 enfermedades diferentes hasta que por fin descubren al final del capítulo que tiene otra cosa? Mientras Gregory House se ponga al frente de su power trío particular, mientras escupa frases mordaces a seres claramente inferiores para él y para este mundo de mierda todo estará bien. Nadie podrá decir aquello de “Rock and Roll is Dead”. Vosotros sí que estais muertos, capullos.
Last Updated ( Thursday, 23 May 2013 12:49 )
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