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Monografí­as

Al Jourgensen protagoniza una serie de cómics basada en los discos de Ministry

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Al Jourgensen no deja nunca de sorprender. Tras su autobiografía y el material discográfico de Ministry, su última aventura es una serie de cómics en la que ha trabajado junto al dibujante británico Sam Shearon ("Mister-Sam", cuyo trabajo inspirado en temas como el ocultismo y la ciencia ficción ha ilustrado obras y merchandising de Rob Zombie, Iron Maiden, KISS, Fear Factory, Rammstein o A Pale Horse Named Death entre otros).  

"MINISTRY: The Devil's Chord - The Chronicles of Alien F. Jourgensen" será una serie de 13 cómics que estarán basados en cada uno de los discos de la banda. La serie, que se estrenará en la Comi-Con de San Diego del próximo julio, formará una historia completa con Jourgensen como protagonista y recorriendo la obra de Ministry en orden cronológico.

La idea surgió de Angelina Jourgensen, manager de Ministry, y el guión de Shearon, que se declara fan de la banda desde que era un adolescente, está basado además de en la obra de la banda en conversaciones con ella y con el propio Al sobre la vida de este, que veremos aquí convertido en un joven artista que es descubierto por un sello discográfico que intenta controlar su carrera y cómo a través de la música va descubriendo sus verdaderos poderes. Se trata pues de una historia que combina episodios reales con ficción.

Jourgensen ha declarado sentirse encantado con el proyecto: "Había querido distanciarme un poco de la música, cambiar de tercio... entonces conocí a Sam y entonces 'puf!', Sam me convierte en un super héroe. ¡Sí, me apunto a eso!". Además de Al Jourgensen, en la historia aparecerán personajes como William Burroughs o Timothy Leary. El líder de Ministry también ha comentado que "me encantaría tener a gente como Trent Reznor, Billy Gibbons y Billy Haynes como personajes de la serie. Quiero decir, ¿quién no quiere ser un super héroe?". Por lo tanto es de esperar que a lo largo de las trece historias encontremos sorpresas especiales, además de un ilustrador invitado para cada número que se encargará de realizar una portada alternativa, como Jon Schnepp, director de "Metalocalypse," Alan Robert, bajisat de Life of Agony y autor de obras como "Wire Hangers", "Crawl To Me" y "Killogy", o Digger T. Mesch, creador del comic book "The Other Dead".

 

Contra edita 'Memorias sónicas. Historias en siete pulgadas'

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El próximo 16 de octubre llega a las estanterías "Memorias sónicas. Historias en siete pulgadas" de la mano de la editorial Contra. Se trata de una peculiar iniciativa en la que se invitó a veintitrés destacados músicos de la escena musical independiente de nuestro país a que, partiendo de un disco que marcó sus vidas y que fue clave a la hora de determinar su vocación musical, escribieran un relato para rendirle homenaje. La forma de abordarlo era totalmente libre. El resultado es un fresco emocional intenso que incluye géneros y aproximaciones de la más diversa índole: desde relatos de ficción inspirados en el universo de los discos a memorias y recuerdos de infancia y juventud, emocionados tributos, pasajes de inspirada crítica musical, poesía, reivindicaciones de carácter político, relatos de amor, fantasmagorías, pesadillas, viajes con la música como telón de fondo… relatos, en definitiva, que trasponen el espíritu musical de sus autores a la literatura y manifiestan un amor ilimitado e inteligente hacia algunos álbumes que, por alguna razón no siempre evidente, dejaron una profunda huella cuya llama estos músicos no han dejado de difundir con sus canciones.

El libro, editado por Ramón Rodríguez, alma del proyecto musical The New Raemon, incluye sus vívidas ilustraciones de las portadas de los álbumes que sirven como punto de partida al talento de los autores de esta antología. El prólogo corre a cargo de Miqui Otero.

Los autores de los textos que componen este libro y los álbumes que han escogido son:

Ramón Rodríguez (The New Raemon) Sunny Day Real Estate, Sunny Day Real Estate
Santi Balmes (Love of Lesbian) Siamese Dream, The Smashing Pumpkins
Nacho Vegas, The People Who Grinned Themselves to Death, The Housemartins
Fernando Alfaro (Surfin’ Bichos / Chucho) Kicking Against the Pricks, Nick Cave
Maika Makovski, Everybody’s in Show-Biz – Everybody’s a Star, The Kinks
Lluís Gavaldà (Els Pets), Swoon, Prefab Sprout
Raül Fernández (Refree), Appetite for Destruction, Guns N’ Roses
Dimas Rodríguez (La Banda Municipal del Polo Norte), Let It Be, The Replacements
Francisco Nixon, Juan y Junior, Juan & Junior
Ricardo Vicente, The Band, The Band
Martí Sales (Els Surfing Sirles), Blood Sugar Sex Magic, Red Hot Chili Peppers
Francina Ribes (Doble Pletina), 69 Love Songs, The Magnetic Fields
Eduard Pou (Za! / Tarántula), The Woman in Red, Stevie Wonder
Maria Rodés, Spice, Spice Girls
Miguel Ángel Blanca (Manos de Topo), Vulgar Display of Power, Pantera
Javi Vega (Maga), Pink Moon, Nick Drake
Javier Álvarez, The Visitors, Abba
Esther Margarit (Me and the Bees), Enemigos de lo ajeno, El Último de la Fila
Eric Fuentes (The Unfinished Sympathy), Live After Death, Iron Maiden
Julio de la Rosa, Live from a Shark Cage, Papa M
Marina Gallardo, 1967-1970 (The Blue Album), The Beatles
Abraham Boba, Initials B.B., Serge Gainsbourg
Ricky Lavado (Standstill), Mediterráneo, Joan Manuel Serrat
 

'Sheriff McCoy' de Andy McCoy

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Lo cierto es que hace ya unos añitos desde la edición original de "Sheriff McCoy" (si no me equivoco fue editado en Finlandia en el año 2001). Incluso la traducción al inglés, que es la que vamos a comentar aquí, tiene ya su tiempo porque data del año 2009. Pero lo raro es que no tengo conocimiento de ninguna edición en rústica. Y no hablemos ya de una traducción al castellano...

Comento esto porque uno tiene la sensación al leer la autobiografía del guitarrista de que Hanoi Rocks fueron en sus comienzos una banda megaexitosa. Vamos, McCoy habla de los primeros Hanoi como si fuesen unos Rolling Stones en ciernes, o algo parecido. Conozco de sobras el histerismo que se vivía con ellos en Japón, pero es que hablamos del mismo país en el que Harem Scarem lo petaban (estoy seguro de que muchos os preguntaréis "¿quién coño son Harem Scarem?"). Pero me viene a la mente aquella anécdota que leí en algún lugar, no sé si cierta o no porque McCoy no hace mención a ella, de que al volver de una gira por el país del sol naciente la banda vio una limusina aparcada en el aeropuerto y automáticamente se montó en ella pensado que era su transporte de vuelta a casa... hasta que alguien les dijo que, evidentemente, no era su coche.   

En cualquier caso, tenía muchas ganas de hincarle el diente a "Sheriff McCoy". A buen seguro el contenido iba a ser de lo más interesante y repleto de detalles escabrosos y de basura varia. Y una vez leído lo cierto es que sí, McCoy no se corta demasiado al relatar episodios e incidentes, pero pasa tan por encima de ellos que la sensación es de que estamos leyendo una versión resumidísima de una obra más amplia. Como estamos además ante un libro relativamente breve y de fácil lectura, esa sensación se afianza más todavía.

Personalmente y como decía en el párrafo inmediatamente anterior, echo de menos algo más de profundidad, pero "Sheriff McCoy" es una buena historia del Rock que debería dejar medianamente satisfecho a cualquien fan de la carrera de este hombre.

"Sheriff McCoy" está editado en los Estados Unidos por Bazillion Points.

Last Updated ( Friday, 27 September 2013 11:56 )
 

'Gift', de Perry Farrell y Casey Niccoli

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Hace muchos, muchos años, durante mi etapa de fijación más obsesiva con Jane's Addiction, supe de la existencia de "Gift" gracias a una pequeña mención en una revista musical de la época. El recuerdo que me ha quedado de aquello es que se trataba de una película que había que ver por su controvertido contenido. Desgraciadamente no pude localizar en su momento el video (se editó en el año 1993), así que han tenido que pasar años para poder disfrutar por fin de "Gift" y sin saber a ciencia cierta qué es lo que había montado aquel pequeño revuelo.

Y con la perspectiva del tiempo y cierto alejamiento para con la música de Jane's Addiction (siguen siendo una de mi bandas preferidas, pero no escucho sus discos demasiado a menudo), ahora años después me doy cuenta de que realmente no era para tanto. Lo único remotamente polémico puede ser ver a Casey Niccoli inyectándose heroína. Con el tiempo hemos ido viendo otras escenas similares en el cine, incluso en algunas películas bastante más mainstream que probablemente todos conozcáis, así que simplemente a mí no me impresiona.

"Gift" es de hecho una peliculita bastante infumable. No es más que una historia de amor envuelta en cierta bruma narcótica -por cierto, todavía no tengo claro si Perry y Casey, protagonistas del bodrio además de codirectores y coescritores del guión, perpetraron un burdo intento de glorificar la heroína-. Sí, Perry Farrell siempre tuvo ese estomagante aura de artista maldito capaz de sorprender con cada nuevo proyecto y "Gift" no es más que un vehículo más que lo pone de manifiesto. Podría decirse pues que el visionado solo debería ser obligatorio para los muy fans de la banda y solo por el "envoltorio": imáganes de la formación clásica de Jane's Addiction en directo o en el estudio de grabación -la película fue rodada en la época en que el grupo estaba trabajando en "Ritual de lo Habitual"-, la participación de Ice T y Ernie C. en la versión de "Don't Call Me Nigger, Whitey" que adorna los créditos finales o la sorpresa de descubrir un mesmerizante tema del primer John Frusciante. Prescindible.

 

La rockera vuelta al cole de La Sexta

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Probablemente ya lo hayáis visto: A ritmo de "Thunderstruck" y con un sujeto disfrazado de Angus Young es la manera en la que La Sexta da la bienvenida a su nueva temporada estos días. En principio me hizo gracia, aunque reflexionando lo que me produce es más bien pena. Sí, tal vez le pegue al más "progre" de todos nuestros canales una promoción "rockera", pero que alguien me explique dónde está el Rock ahora mismo en la televisión (y no hablo únicamente de La Sexta). Veo por promociones en otros canales del mismo grupo mediático que han lanzado un programa musical patrocinado por cierta bebida refrescante, pero lamentablemente se dedican a promocionar a "la 'boy band' del momento" (sic). De Rock que yo sepa ni una miajilla. Todavía recuerdo a nuestra amiga Pilar Rubio comentar hace algún tiempo que iba a presentar un programa musical. Pero uno de verdad, no una mierda de reality como aquel al que tuvieron que acelerar el final. Todavía estamos esperando, aunque dadas las dotes de la muchacha para la presentación e interpretación, creo que está mejor calladita.

Sin embargo, aquellos que tengáis que madrugar bastante a diario o los que sufráis de insomnio, ya estaréis acostumbrados a esos programas de actuaciones musicales en directo de madrugada. Toda una variedad de estilos -alguna vez he llegado a ver algo parecido al Rock, lo prometo- y de ilustres artistas desconocidos se pasean por los canales ofreciendo su música en directo para todos aquellos melómanos ávidos de descubrir nuevos valores (ejem). Los grupos reciben una oportunidad de difundir su música y los canales, tras la mierda de los tarotistas y demás chusma, rellenan una franja horaria incómoda a la que sólo le resta la única alternativa de la teletienda.

¿Todos contentos pues? Aparte de la cuestión de si alguien los ve, en realidad parece que algunos quedan más satisfechos más que otros, ya que como ha destapado hasta la propia SGAE, los canales reciben pingües beneficios a través de productoras utilizando sucias triquiñuelas para cobrar derechos de autor. Esto funciona básicamente así: una productora creada desde una cadena de televisión registra una música que suena de fondo, por ejemplo, en un programa en el que una bruja te cuenta tu futuro; posteriormente se pone el cazo y a trincar. Simple y efectivo, a tenor de las cantidades de las que se hablan. La desfachatez de esta gente no acaba ahí, ya que incluso parece que algunos caraduras utilizan música de dominio público que, cambiando una sola nota, pueden volver a registrar y explotar durante 25 años.

Las denuncias parece que se limitan a ese tipo de programas de futurólogos y demás, pero me pregunto si esos musicales de los que hablábamos antes también son objeto de este tipo de prácticas. Tal vez algún lector -o incluso algún músico- me lo pueda aclarar. Lo que está claro que el nivel de podredumbre moral en todos los ámbitos de este país cada día es más preocupante.

Empezaba este texto hablando de AC/DC y voy a acabarlo de la misma manera lanzando una pregunta y mezclando churras con merinas: ¿son realmente conscientes los hermanos Young de para qué se está utilizando su música y su imagen?

 
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