Monografí­as

'Backbeat' (1994)

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Algunos de nuestros lectores se quejan a menudo de lo benévolos que somos habitualmente con las películas que comentamos en esta sección: cualquier cosa que huela a Rock se defiende más allá de lo razonable. Bueno, probablemente tengan razón, pero tal vez su opinión cambie tras leer este artículo. Nos ocupa en esta ocasión "Backbeat", el filme que en 1994 dirigió Iain Softley sobre la experiencia de The Beatles en Hamburgo, si bien se centra fundamentalmente en la relación entre Stuart Sutcliffe y la fotógrafa alemana Astrid Kirchherr.

Así, lo que se cuenta en "Backbeat" es básicamente una historia de amor con final trágico; todo muy cinematográfico, oiga. Que en ella aparezcan los jóvenes de Liverpool que en poco tiempo dominarían el mundo es como un accidente. Tangencialmente se cuenta su aventura alemana antes de alcanzar la fama, sí, pero es más un contexto que no una parte de la historia. No obstante lo que se cuenta parece bastante verosímil. No así las interpretaciones, que yo personalmente no me las creo, sobre todo la de Ian Hart (John Lennon), cuyo arrebato en el club cuando Stephen Dorff-Sutcliffe intenta seducir a Sheryl Lee-Astrid me parece sobreactuado y poco realista. Por no mencionar que siempre he considerado a Stephen Dorff como uno de los peores actores de su generación.Del resto de miembros de la banda mejor no hablar, porque su presencia es mera anécdota.

Si al menos el guión fuera bueno estos detalles serían lo de menos, pero lo cierto es que si quitamos a "Backbeat" su excelente banda sonora (el único punto a favor) y el contexto beatleniano, esta película podría pasar por un telefilme de lujo.

Como no todo va a ser tan malo, animo a los lectores que todavía no lo haya hecho que escuchen la banda sonora citada. Para la ocasión y bajo la producción de Don Was se reunió a un grupo de pujantes músicos de la escena alternativa del momento que quita el hipo: Dave Pirner (Soul Asylum) y Greg Dulli (The Afghan Whigs, The Gutter Twins, The Twilight Singers) a las voces; Thurston Moore (Sonic Youth) y Don Fleming (Gumball) a las guitarras; Mike Mills (R.E.M.) al bajo; y Dave Grohl (Nirvana/Foo Fighters) a la batería. Ellos formaron The Backbeat Band, probablemente lo único bueno que salió de todo aquello.

 

Se edita 'La nueva era de la Ciencia Ficción (1971-2011)'

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La editorial T&B Editores acaba de lanzar al mercado "La nueva era de la Ciencia Ficción (1971-2011). De 'La guerra de las galaxias' a los superhéroes", obra de Javier Memba. En esta obra el autor propone un recorrido por los cambios que sufrió el género cinematográfico de la Ciencia Ficción con la creación del subgénero de la 'space opera' a partir de que Kubrick rodara "2001,una odisea del espacio". "Star Wars", "Star Trek" o la saga "Alien" son tres buenos ejemplos de estas producciones totalmente ambientadas en un espacio inimaginable en épocas anteriores, con la nueva concepción del alienígena que impone Steven Spielberg en "Encuentros en la tercera fase" (1977) y "E.T., el extraterrestre" (1982): el marciano ya no será ese trasunto del comunista que fuera en la edad de oro del género, sino un ser entrañable que despierta curiosidad. Son tantos los cambios radicales que experimenta el género que hasta aquellas científicas encantadoras, que acababan enamorando a los hombres que no las querían en las misiones, dan paso a las chicas soldado como la teniente Ripley (Sigourney Weaver) de la saga "Alien" o a Sarah Connor (Linda Hamilton) su homóloga en la de "Terminator". Esa rebelión de las máquinas apuntada por James Cameron en esta última es uno de los asuntos más genuinos de la nueva era del cine de ciencia ficción. En ella, el ciborg se convertirá en el nuevo enemigo de los humanos. Su relación con ellos inspirará títulos como "Blade Runner" (1982), cinta de Ridley Scott que será la precursora del cyberpunk, junto a la realidad virtual, una de las constantes del género en los años 90. Y, ya en el tercer milenio, el género retomará un camino apuntado por "Superman" (1978) y "Batman" (1989): el de los superhéroes.

 

Se edita 'Guía universal del rock (1954-1970)' de Jordi Bianciotto

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La editorial Ma Non Troppo edita estos días el último libro de la trilogía iniciada con la "Guía universal del rock. De 1990 hasta hoy", y seguida con la "Guía universal del rock. De 1970 a 1990" de Jordi Bianccioto. "Guía universal del rock (1954-1970)" ofrece un repaso interpretativo en 272 páginas de la pobladísima galería de creadores que crearon tendencias y marcas maestras y en definitiva marcaron nuestra música. El autor, periodista y crítico musical con más de dos décadas de experiencia en medios de comunicación especializados, en la prensa diaria y en la televisión, es autor asímismo de biografías de Pink Floyd, Nirvana, Jimi Hendrix, PJ Harvey y Pixies.

 

'Alta fidelidad' ('High Fidelity', Stephen Frears 2000)

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Tardaba mucho en aparecer por esta sección "Alta fidelidad", la película de Stephen Frears basada en la novela de Nick Hornby. Y es que de entre todas las películas con trasfondo musical, "High Fidelity" sea probablemente la más cercana al mundillo del coleccionista. Porque todos los que hemos entregado ("malgastado" diría mi madre) la vida a esto de la música probablemente conoceremos a varios personajes como Rob, interpretado magistralmente por John Cusak, o los ayudantes de su tienda de discos, sobre todo con un Frank Black que a estas alturas empiezo a creer que siempre hace de Frank Black. Es más, probablemente nos veamos reflejados en alguno de los personajes o en las cosas que hacen, aunque visto así en frío desde fuera, en la comodidad de nuestro sillón, nos parezca algo extremo. Pero reconozcámoslo, nosotros también vivimos dentro de "Alta fidelidad". Nos guste o no somos como los personajes de la película (como los del libro en realidad: siempre es mejor cualquier obra literaria que su versión en celuloide), porque nosotros también hemos hecho listas de canciones, nos hemos creído superiores que alguien con supuesto peor gusto que nosotros (otro día hablaremos del "Decálogo del verdadero snob musical"), o hemos grabado una cinta recopilatoria a una chica porque pensábamos que eso nos ayudaría a conquistarla. Bueno, tal vez esto último no todos vosotros, pero os lo cambio por una pregunta: ¿cuántos de vosotros aprendistéis inglés gracias a vuestros discos? Apuesto a que un número nada desdeñable de los que estáis leyendo esto. Y si no aprendísteis seguro que sí os ayudó a consolidar vuestros conocimientos. Yo lo asumí hace mucho. Todo acto de mi vida se basa en dos grandes corrientes filosóficas: lo que aprendí de la música y lo que aprendí de los Simpson. Y sinceramente, prefiero parecerme a John Cusak que a, por ejemplo, el idiota de Vin Diesel.

Last Updated ( Thursday, 08 September 2011 20:20 )
 

'The Devil and Daniel Johnston' (2005)

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Puede que con los años me esté volviendo sentimental o puede simplemente que el documental de Jeff Feuerzeig realmente llegue a conmover algo dentro de las personas. Porque la de Daniel Johnston no es una historia fácil. Artista de culto, genio loco, durante años su celebridad underground ha sido alimentada por todo tipo de músicos, algo que tuvo probablemente su cenit cuando Kurt Cobain se decidió a llevar casi obsesivamente su camiseta de "Hi, How Are You". Casi tan obsesivamente como la personalidad de Johnston, cuyo transtorno maníaco depresivo le embarcó en una cruzada contra el diablo a través de sus dibujos y las letras de sus canciones. Unas canciones que sorprenden por su sencillez y sobre todo por su inocencia, en las que uno de los temas centrales es también el amor: la esperanza en el amor que legará y la desesperanza por el amor ya perdido. Y es que de alguna forma todos nos podemos sentir identificados en las canciones de Johnston, porque son sentimientos universales que todos hemos experimentado. Y esto me trae de nuevo al principio del párrafo, porque uno puede sentir cómo la angustia oprime su pecho cuando se relatan los problemas mentales de Johnston o ve a su padre llorar tras explicar el episodio de la avioneta, para luego sentirse invadido por la esperanza al ver que, finalmente, el artista parece vivir actualmente una vida relativamente normal y cómo es recibido con entusiasmo tanto él como su obra en diversas partes de todo el mundo. ¿Una metáfora de la vida misma? No lo sé, pero lo que tengo claro es que únicamente los niños, los borrachos y los locos dicen la verdad, y Daniel Johnston puede que tenga algo de todos ellos.

Last Updated ( Thursday, 01 September 2011 10:20 )
 
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