Que el fútbol sea capaz de paralizar un país siempre me ha parecido una especie de broma pesada. No hay que irse muy lejos además para ver ejemplos extremos de esto, como cuando nuestro querido Mariano dio una precipitada rueda de prensa para colgarse la medalla de que había salvado a la banca para, acto seguido y al considerar que la situación ya estaba solucionada, irse pitando a ver un partido de balompié. Por eso no me extraña para nada que el concierto que The Darkness ofrecerán el próximo domingo 7 de octubre en la sala Riviera de Madrid, haya sido retrasado para no coincidir con el enésimo partido del siglo. Al parecer (y digo al parecer porque yo de estos temas ando bastante pez) ese mismo día juegan FC Barcelona y Real Madrid (¿acaso existen otros equipos en nuestra liga? Juraría que no a tenor del contenido de las "noticias" deportivas de todos los canales; juraría incluso que lo que llaman "deportes" en plural en realidad únicamente se refiere al fútbol) a las 19:50, por lo que la promotora con buen criterio visto lo visto ha decidido que la actuación de The Darkness finalmente arranque a las 22:15.
Todo esto no es más que rendirse a la evidencia: preferimos un puto partido de fútbol, que vamos a estar mascando durante al menos una semana más después de haberse jugado por activa y por pasiva, que un concierto de nuestra banda favorita. No yo obviamente, porque no estaría escribiendo esto, pero si un gran número de aficionados como queda demostrado. Si hasta la tontería del tipo ese que cantaba en Oasis ha sido noticia casi casi de portada... Yo todavía recuerdo con poco cariño cómo el 22 de junio del año 2008 tuve que esperar hasta más allá de las 23:15 para ver actuar a Tesla; desafortunadamente su concierto coincidía con un partido de esos que dicen importantes y uno, que venía de verlos la noche anterior en un festival a 300 kilómetros de distancia y que al día siguiente tenía que madrugar con el consiguiente cansancio acumulado, no estaba muy ilusionado con el asunto. También cuentan las malas lenguas que uno de los retrasos de Axl Rose en su gira hispana del 2010, tuvo más que ver no con sus legendarios momentos de concentración previos a cada concierto, sino con que se le antojó ver un partido de calcio en el Camp Nou.
Sé que en este tema siempre tendré las de perder, pero realmente me parece que esto tendríamos que hacérnoslo mirar. Probablemente a los hermanos Hawkins les dé lo mismo y sospecho que incluso estarán encantados con poder ver el partido. Afortunadamente las 22:15 es una hora bastante correcta para la celebración de un concierto de Rock, pero maldita la gracia si me tocase a mí.

escrito por elcrack, September 20, 2012









