Hace unos meses, la web de la edición española de la revista Rolling Stone (Que sí, que ya sabemos que no es la panacea, pero tiene sus momentos), en un pintoresco ranking de grupos patrios con querencias sesenteras, ubicó en el podio a estos astures, por encima incluso de luminarias veteranas del género como Dr. Explosion o Los Imposibles ¿Descabellado? No lo creo.
La entrada de Los Guajes en escena ha supuesto un soplo de aire fresco entre las bandas de filiación 60’s del país: Pese a que se proclaman con sorna como un "spanish nostalgia combo" lo suyo no se queda en un mero ejercicio de estilo, al menos no de continuo, escapando en ocasiones a derroteros líricos inimaginables en gran parte de sus influencias.
¿Y cuáles son las influencias de Los Guajes? Digamos que lo suyo es seguir esa línea que conecta íntimamente a Buddy Holly y el Dúo Dinámico;a Nathaniel Mayer y el Raphael más desatado de los 60’s; A The Sonics con Los Bravos. Dicho en corto: Rock and roll garagero, con ramalazos pop y un eminente sabor castizo que termina de dar identidad a su propuesta.
En este disco hay, entre otras cosas, pildorazos de Rock and Roll refrescante, caso de "La Vida es Como un Carrusel", hit singles de sabor añejo del calibre de "Nada en el Mundo", arrebatos de garage pasado de rosca ("Loco", "Fiesta") concesiones al jangle pop más soleado en "Verte es Como Morir" y temáticas gamberras ("Marcelino", "Empleada del Hogar"). Por haber, hay hasta un par de versiones castellanizadas de Brenda Lee ("It Is True"/"Es Verdad") y los Dave Clark Five ("Siempre Que Tu Quieras"/"Anyway You Want It"). Todo ello regado con unos riffs cortantes y efectivos, el concurso de una pujante base rítmica y un despliegue vocal entre lo majestuoso y lo histriónico (pero sin colarse)
Así que ya sabéis, jovenzuelos. Si estáis interesados en algún conjunto de música moderna apropiado para amenizar vuestros mejores guateques, Los Guajes son la primera opción a barajar.












