Cuando tenía diez años mi hermana mayor trajo un disco nuevo a casa: "Let's Dance" de David Bowie. Y a partir de este momento, para mi nada fue igual. Nunca más. David Bowie se convirtió en mi punto de referencia en cuanto a lo musical, filosófico y manera de pensar, vestir y actuar. Cierto, mirando atrás, pocos recordamos al David Bowie del 83, este treintañero teñido de rubio llenando estadios repletos de adolescentes, pero para mí esta encarnación del Duque Blanco fue la primera que viví en mis propias carnes, y todavía le tengo mucho cariño.
Muchos dicen que el último álbum bueno de Bowie fue "Scary Monsters" del 1980, pero discrepo. Es innegable que del 1970 hasta el 1980 el británico produjera clásico tras clásico a un ritmo alucinante. Desde "The Man Who Sold The World" (1970) hasta el ya mencionado "Scary Monsters" todos los discos de David Bowie de alguna manera habían creado escuela. Bowie junto a Marc Bolan inventó el Glam Rock. Con "Young Americans" fue uno de los primeros chicos blancos que se sumergieron en el Funk y el Soul. A finales de la década acercó la música electrónica experimental a las masas. Inspirado por Kraftwerk y Neu!, Bowie junto a Brian Eno creó "Low" y "Heroes" que más tarde definiría como su ADN.
Yo no viví estos acontecimientos. Yo crecí con "Tonight", "Never Let Me Down" y "Tin Machine", y por muy malos que sean estos discos según algunos, siempre he pensado que con ellos Bowie todavía estaba a la altura, aunque quizá ya no en su mejor momento. Luego llegaron los noventa con "Black Tie, White Noise", "Outside", "Earthling" y "Hours", y aunque Bowie ya no era un superventas, estos álbumes significaron el retorno a las aventuras sónicas y los experimentos de los años setenta. Quien se moleste en investigar estos discos va a encontrar unas verdaderas joyas en ellos. Y nunca desapareció este carisma, esta capacidad tan inexplicable de hipnotizar a miles de personas con un gesto de mano o una sonrisa. En el nuevo milenio lanzaría el estupendo "Heathen" (2002) y un año después el aceptable "Reality".
Y luego... ¡silencio! Yo presencié el penúltimo concierto de la gira para "Reality". Fue en Praga y Bowie a partir de la cuarta o quinta canción empezó a quejarse de molestias en la espalda. Acabó el concierto como pudo, informando a los presentes que tenía un nervio atrapado en el hombro que le causaba mucho dolor. Pocos días después supimos que había tenido un ataque al corazón y tuvo que ser operado en Hamburgo, la última parada del "Reality Tour" antes de cancelar la docena de actuaciones pendientes.
A partir de allí nos enteramos de colaboraciones esporádicas con Arcada Fire, Alicia Keys, Scarlett Johannson o David Gilmour, pero desde el 2007 Bowie efectivamente había desaparecido. Nadie en este mundo contaba ya con un nuevo disco del hombre que fuera Ziggy Stardust.
incluso nietos de Bowie y que ni tan siquiera saben que su música está impregnada de referencias al músico inglés. Interpol desde hace diez años tienen que aguantar el reproche de sonar a Joy Division, pero ¿quién no sabe que el desaparecido Ian Curtis era super fan de "Low", "Heroes" y se suicidó escuchando "The Idiot", colaboración de Bowie con Iggy Pop? Coldplay. Odio a Coldplay. El gran ídolo de Chris Martin es Ian McCulloch, jefe indiscutible de Echo & The Bunnymen que en su último disco en solitario tiene una canción llamada "Me & David Bowie". En esta canción pone en duda el bienestar del Hombre de Marte, y con razón. Durante muchos años circulaban rumores sobre el supuesto malestar físico del artista afincado en Nueva York. Sólo lo vimos en el estreno de "Moon", primera obra cinematográfica de su hijo Joey como director. Pero poco más se sabía de él, aparte de afirmaciones de supuestos amigos que confirmaban periódicamente que estaba bien y bien retirado.
¡Y ahora esto! En su 66 cumpleaños el 8 de enero Bowie se auto regaló un nuevo single, con un vídeo aparentemente casero colgado en las redes: "Where Are We Now?", una melancólica mirada atrás hacia la ciudad de Berlín que Bowie conoció a finales de los años setenta. Simultáneamente anunció la llegada de un nuevo disco, "The Next Day". Bowie, uno de los artistas pop más elocuentes de toda la historia (con permiso de Pete Townshend), ahora deja que hablen otros. No da entrevistas, apenas hay fotos nuevas, simplemente lanza un disco al mercado y ya está. En tiempos de saturación mediática y del protagonismo de estrellas fugaces llegadas a la cima gracias a discos prefabricados y promocionados en programas televisivos tipo "reality", la verdadera estrella como siempre hace lo contrario, lo menos convencional. En este caso, simplemente se mantiene callado. Y llega al número uno de las listas en todo el mundo. "The Next Day" ya se ha convertido en un superventas, superando las cifras generadas por competencia como Bon Jovi cuyo nuevo disco salió a la venta el mismo día y al menos en Inglaterra se tuvo que contentar con la mitad de las ventas que generó el nuevo de Bowie en su primera semana. ¡Toma!
Ahora los detractores dirán que si un artista consagrado se mantiene diez años en silencio, lógicamente sus discípulos hambrientos irán corriendo a comprar la obra nueva de su héroe, por muy mediocre que sea el disco. Cierto. Bowie podría haber sacado un álbum a medio gas y todavía estaríamos extasiados, por el mero hecho de que haya vuelto. Pero el tema es que "The Next Day" es un gran disco DE VERDAD. Mi hermana dice que es como si cogieras el grandes éxitos de Bowie y lo pasaras por la lavadora o una trituradora. Todo lo que nos gusta de Bowie, todo lo que echábamos de menos estos últimos años, todo lo que le convirtió en un artista incomprendido y a la vez fascinante para tantos, todo esto está allí, pero diferente. Bowie siempre ha sido un gran amigo de la auto referencia, así que no debe sorprender cuando al final de la hermosa "You Feel So Lonely You Could Die" pega como coda la intro de batería de "Five Years". ¿Qué nos quiere decir el artista con este gesto? No lo sabemos, pero nos encanta. La canción que da título al disco recuerda a "Repetition" de "Lodger" (1979) antes de convertirse en el tema más rockero que Bowie haya grabado en dos décadas. "You Will Set The World On Fire" no desentonaría en "Tonight" (1984), y la ya conocida "Where Are We Now" cabría perfectamente en el disco "Hours" (1999). Aún así, "The Next Day" es un disco coherente, divertido, con gancho y mucha energía. Bowie canta mejor que nunca, los arreglos son de lujo, y con una media de duración por tema de poco más de tres minutos, se hace bastante corto a pesar de las 17 canciones que el CD en versión deluxe alberga.
Para mí, mi hermana y muchos más, "The Next Day" no es sólo un disco. Marca el retorno del añorado Sr. Bowie. En un año de lanzamientos tan esperados como los de Suede, BRMC, Primal Scream (y olvidémonos de Bon Jovi), ha quedado claro: Bowie todavía tiene más talento en el dedo pequeño que otros en todo su cuerpo. Y ha vuelto a demostrarlo. Ahora sólo falta esta noticia ansiada por millones: "The Next Day World Tour 2013/14". Porque si el "nuevo" Bowie en disco ya es la leche, en directo ni te cuento...








Otra nueva banda que nos llega de Australia y que estará visitando Europa este año. Su nombre: Dirt River Radio, y estarán defendiendo en directo su nuevo álbum, "Rock & Roll is my Girlfriend", pero mientras nos llega nos ocuparemos de "Come Back Romance, All Is Forgiven", lanzamiento del pasado año. Vendrán además precedidos por las buenas críticas de algunos medios tanto de su país como de Europa, e incluso una de sus canciones ha sido elegida como sintonía de un programa de televisión.
El pasado 30 de noviembre del 2012 Star Mafia Boy registraba su concierto ofrecido en la madrileña sala Gruta 77; concierto que es el que hoy tenemos en nuetras manos en forma de CD con el sencillo título de "En directo en la Gruta 77". Y parece mentira, pero desde que Guitar Mafia lo dejaron allá por mediados del año 2010, Mafia Boy nos ha entregado ya cuatro discos -tres de estudio y este directo-, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta cómo está el panorama, y más tratándose de un artista nacional. Es algo más que meritorio y todo un ejemplo de perseverancia digno de elogio.
