Conciertos

Jello Biafra and the Guantanamo School of Medicine - Zaragoza (Sala López 5-10-12)

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Es en tiempos como estos que nos está tocando vivir cuando más necesaria es la presencia de artistas como Jello Biafra, una de las voces más críticas contra el sistema de todo el panorama musical. Biafra volvía a España tres años después de su primera gira junto a su banda, The Guantanamo School of Medicine, ante una sala repleta y con un calor agobiante, precedidos por una de las promesas locales, Warsong.

Con media sala todavía en el exterior de la López, Warsong dieron muestras de su buen hacer durante una media hora. Con dos referencias ya en su haber, "Ancient Times" y el más reciente "The Caravan" y fogueados en una gira europea a comienzos de verano, la banda suena compacta y bien engrasada. Durante su descarga alguien me comentaba al oído que suenan a Turbonegro; admitiendo que puedo ver cierto parecido lejano con los escandinavos, me parece más casual que otra cosa (personalmente los veo más cercanos a los extintos Kuraia, por ejemplo). En cualquier caso en esta primera ocasión en que los veía me convencieron y estoy seguro de que nos darán muchas alegrías en el futuro.

A las 22:35 salían a escena los miembros de The Guantanamo School of Medicine, tomando posiciones sobre el escenario antes de que apareciera su jefe. Enfundado en una camiseta con el lema "SHOCK-U-PY!", título también de su nuevo single, y con una especie de horroroso batín del que se desprendería tras el primer tema, Jello Biafra debe de ser consciente de su leyenda: no para un momento de hacer gestos y muecas, yendo de un lado a otro del escenario como una especie de mimo loco que quiere respaldar el mensaje de sus letras con estas singulares "performances". No solo eso, además se dirige al público en un aceptable castellano, apoyado en ocasiones por una oportuna chuleta, ofreciendo pequeños retazos de lo que deben ser sus "spoken word shows" y demostrando un cierto conocimiento de la política española y local: aparte de menciones a los recortes de nuestro Gobierno, al Banco Central Europeo o a lo que ocurre en países como Grecia, presenta el clásico de Dead Kennedys "Nazi Punks Fuck Off" explicando su significado original y haciendo referencias a unos altercados ocurridos recientemente en la Universidad de Zaragoza protagonizados por grupos de neofascistas. Además del citado sonarían también de los Kennedys "California Über Alles" como quinto tema de la noche y "Holidays in Cambodia" en los bises, que llegarían tras una hora exacta de intenso concierto en el que la gente de las primeras filas apenas dejó de "poguear". Tras esa primera tanda de bises, compuesta además de por la citada (y coreadísima) "Holidays in Cambodia" por "The Cells That Will Not Die", tema de "Enhanced Methods of Questioning", la banda se retira temporalmente para un segundo bis. Jello aparece vestido esta vez con una de las ya tristemente célebres camisetas de la llamada "marea verde" contra los recortes en educación, vuelve a arremeter contra la política de nuestro gobierno y ataca con su nuevo himno, la mencionada anteriormente "SHOCK-U-PY!", que ahora sí da cierre a un concierto de una hora y media con un Biafra haciendo "crowdsurfing" sobre el público. Venció y convenció.

Last Updated ( Sunday, 07 October 2012 08:59 )
 

Rory Kelly - Zaragoza (La Ley Seca 3-10-12)

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El ex-Crank County Daredevils Rory Kelly abría su extensa gira española la noche del pasado miércoles en Zaragoza. Junto a su banda, Triple Threat, en la que figura su mismísimo padre a las baquetas, está presentando su nuevo álbum, "Don't Shake My Family Tree", segundo en su cuenta y cuyas canciones alternaron con las del primer disco "Better Than The Blues". En el espacio de una hora aproximadamente, el trío hizo saltar chispas sobre el escenario de La Ley Seca con su potente Hard-Rock-Blues, a pesar del aspecto cansado de un Mike Kelly que, sin embargo, cumplió a la perfección y que incluso hizo un breve solo de batería, conformando con el bajista Billy Miller una sección rítmica contundente y perfecta en su papel de arropar los riffs y los solos de su líder. Por su parte Rory Kelly lleva el peso del show y tal rol no le queda para nada grande: con una imponente presencia escénica y considerables tablas gracias a sus giras con los citados CCD, a mitad de show se atreve con un solo que une con "Jumpin' Jack Flash", invita a cantar al público, coge posteriormente las baquetas durante el tema de su último disco "Low", acompañando a su padre en la batería o golpeando la barandilla y el suelo del escenario. Hacia el tercer cuarto de hora la banda se arranca con la parte del set más bluesera, evocando en alguno de los presentes el recuerdo del gran Johnny Winter, uno de sus guitarristas favoritos según nos comentó en la entrevista que publicamos recientemente, e incluso atacando una explosiva versión del estándar "Baby, Please Don't Go" justo antes del único bis de la noche (los lectores me perdonarán pero fui incapaz de reconocer el tema). Lastima de brevedad.

Last Updated ( Friday, 05 October 2012 08:40 )
 

Converge + Toxic Holocaust + Rise and Fall - Múnich, Alemania (Sala Feierwerk 8-8-12)

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Potente y relativamente diverso cartel el que tuvimos ocasión de presenciar un miércoles de verano en una de las ciudades más recomendables de Alemania. Los belgas Rise and Fall, con su hardcore/punk agresivo y metalizado, resultaron acaso algo monolíticos, pero demostraron una falta de fisuras encomiable. Fueron temas serios (sobre "tratar de evitar el peligro" o "la guerra que libramos todos los días para poder ser lo que queremos") que acometieron con brío pese a la tibia respuesta de un público que, eso sí, para el final de la media hora cuando menos agitaba la cabeza. Con todo, en el Groezrock de 2010 dejaron patente que cunden más en casa.

El repertorio de Toxic Holocaust, a tenor de títulos como "Metal Attack" o "666", parece ser menos reflexivo, pero dejaron un muy buen sabor de boca. No lograrán desbancar a Municipal Waste, los actuales reyes del género, pero lo hacen lo mejor posible para ser sólo tres miembros. El sonido también fue muy superior al de su pasada gira, con The Secret, Doomriders y Kvelertak. La gente se divirtió a su manera, rehúsando hacer un circle pit pese a recibir varias peticiones del grupo. El punto de inflexión, o mejor dicho el anticlímax de la noche, se produjo cuando un individuo trató de acercarse al escenario con un par de katxis, en pleno desmelene. Lógicamente no le duraron mucho y, tras las esperadas e infantiles muestras de frustración, trató de desquitarse produciendo la única infracción de la noche a la ley antitabaquista, también vigente en Baviera. Los de Portland terminaron por repuntar, pero para entonces ya eran Converge quienes estaban en mente de todos.

Con un sonido bastante mejor que en el Resurrection Fest gallego de la semana anterior, mantuvieron no obstante una singular apuesta inicial, al abrir con "Jane Doe" y otra canción atípica. El desmadre, pues, se demoró hasta el tercer tema, "Dark Horse". Para entonces, el batería Ben Koller ya reía con la confianza del sádico que sabe que te está lacerando a base de bien. Siempre envueltos en ese aura de misticismo (a lo que también contribuye que su página web se llame convergecult.com), los de Massachusetts lo dieron todo durante una hora intachable. Su cantante Jacob Bannon sabe del carisma que posee, y aunque a veces exagere su condición de fiera indomable -dejando que le cuelgue un esputo, por ejemplo-, lo cierto es que lo explota como pocos. Pese a tratarse de un grupo relativamente asentado comercialmente, Bannon tampoco duda en dejar que el público haga buena parte de su trabajo como vocalista cuando la ocasión lo precisa, o de pedir, sin rubor, que suban o bajen el volumen desde el propio micrófono, algo más habitual en aficionados. La veterana banda también despotricó de "la industria musical" ("este grupo ha sido la mitad de nuestras vidas", insistieron), y ofreció varios temas de su próximo trabajo completo, "All We Love We Leave Behind", que verá la luz en octubre. Si bien no llenaron el local, tal vez porque Hatebreed tocaban con Unearth y First Blood esa misma noche, lo cierto es que los trescientos asistentes pudimos comprobar la progresión de unos Converge que ya no se conforman, como en aquella primera gira europea en 1999, con hacer "música para hacer sangrar los oídos". O quizás fueran Turmoil los de ese eslógan, es posible que nos falle la memoria.

 
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