Conciertos

FESTIVAL XACOBEO’10

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Tremendo festival que montaron los del Xacobeo el viernes 27 de Agosto en Santiago de Compostela, Con 3 grandes artistas (Pet Shop Boys, Muse y Jónsi) y un grupo novato (The Righ Ons). El lugar: el Monte do Gozo, recinto al aire libre. Y como su nombre indica, sí que se gozó y de lo lindo. Pero sólo si se estaba en el foso, al lado del escenario. Con tanto viento, el sonido era malísimo en el resto del recinto y los responsables no habían tenido este factor en cuenta ¿error de novatos? ¿desgana?. Como si en Galicia nunca hiciese viento... imperdonable, vaya.

Abrían el festival The Right Ons, grupo que nunca me ha llamado la atención demasiado, y que animaron a la gente con sus canciones Rock-Soul facilonas, lanzamientos al aire de guitarras y maracas, réplicas entre el solista y el batería... Sí, tengo que confesarlo, el batería fue lo mejor del concierto y lo único que llamaba mi atención: voz melosa, guiñando el ojo, sacando la lengua, todo un deleite de las nenas allí presentes (servidora incluída, que es débil)... a partir de ahora seguro que se empiezan a hacer conocidos gracias a los posters en las revistas juveniles... Mal no sonaban, ni punto de comparación con esos otros grupitos del pelo del Loco y similares, pero parecían más un grupo de colegas jugando por el escenario como críos que un grupo serio, aunque a la gente no le importaba demasiado (principalmente porque la mayoría andaba ya pedo del macro botellón montado en las interminables colas de acceso).

Después de una infame sesión de DJ (ahora si sabes hacer listas en Spotify eres DJ), llegaba el turno de Jónsi, vocalista de Rigur Rós.

Su actuación fue una delicia. La voz y estilo de Jónsi son muy particulares y era una apuesta muy arriesgada para un festival en la que la mayor parte de los asistentes (chonis, jenys, canis, ni-nis y demás fauna juvenil) sólo asistían para ver al grupo que ha compuesto la chorra-canción de la pseudo-película Eclipse y porque las entradas estaban tiradas de precio, así que ya se esperaba que Jonsi no les gustase en absoluto(salvo alguna canción suelta). Con la "gran" cultura musical que había en el foso, a la peña se la sudaba que un tío fuera capaz de componer, cantar, tocar varios instrumentos y sostener una nota durante un minuto, tan perfectamente afinada, que te dejaba helado como si te golpease un viento glacial, para recomponerse posteriormente con una nota fuerte que te volvía a golpear, esta vez como si de la lava de un volcán se tratase (para algo es islandés). Estos contrastes son una tónica en sus canciones. Además, todo su séquito de músicos también eran polivalentes: lo mismo estaban al teclado que al xilófono, o sentados en el suelo tocando exactamente muy bien el qué... En cada canción iban rotando. En los escasos 50 minutos de actuación, repasó su nuevo disco en solitario, con mención especial a la canción Go Do que fue apoteósica y la ida de olla en Animal Arithmetic, en la que Jónsi se pasó casi toda la canción medio agachado, cantando como si realmente fuese un animal (un ciervo, quizás).

El final fue asombroso, cada músico tocando a su bola, disonante pero perfectamente armonioso, con un dúo final de baterías para rematarlo.

Desde luego, Jónsi es especial, y si te gusta, escuchar su voz en directo es flipante. Si no te gusta, pues qué se le va a hacer, pero hay que reconocerle el talento, es un músico muy completo. Lo que no se puede hacer es empezar a silbar porque eres un niñato y te aburres, o ponerte a hablar porque no te gusta, y no dejar a los que sí nos gusta escucharle tranquilamente. Qué pena no haber llevado cinta aislante para tapar bocas (o directamente un AK-47).

Tras un cambio rápido de escenario, llegaba la actuación principal de la noche... Muse. Mucha diferencia entre verles actuar en un gran escenario (como el que montaron en el Vicente Calderón en junio) y verles actuar en un escenario ridículamente enano, por lo tanto, había expectación de cómo se las arreglarían sin tanta parafernalia que a veces distrae a la gente... pero bueno, son Muse, tienen ya tablas y empezaron bien.

Abrieron con New Born (raro, porque llevaban abriendo con Uprising meses...) y cientos de rayos láser cubriendo al público. Luego pasaron a Map of Problematic y a la tercera... Uprising (sin banderitas ni tanto show). Esta canción es ya todo un himno y se debería escuchar diariamente para dedicársela a alguien: a tu pareja, a tu suegra, a tus jefes, a las drogas que te receta tu loquero o a quien creas que te oprime. Al grito de: They will not force us, They will stop degrading us, They will not control us, We will be victorious la gente estaba ya entregada y siguieron con Supermasive Black Holes (¿no os dan ganas de quitaros la ropa con esta canción?).

Después, a dormir con Guiding Light y vuelta a la vida con Stockholm Syndrome. Tras un descansito, el amigo Bellamy se puso al piano para interpretar United States of Eurasia y ya no volvió a tocarlo más (un desperdicio, tener un piano de cola ahí, en el escenario, y no sacarlo partido).

Dos canciones más del nuevo disco (Resistance y Undisclosed Desires) y el final con las clásicas Time is Running Out, Starlight y Plug in Baby. Tras otro descansito, cerrarían el concierto con Hysteria y la de siempre, Knights of Cydonia. Concierto muy corto (7 canciones menos que en Madrid), sin apenas pausas ni diálogo con el público (parecía que tenían prisa por cobrar el cheque y largarse), pero una servidora les perdona todo porque tuvieron un par y no interpretaron la canción que toda la fauna juvenil quería escuchar (a la que he aludido anteriormente). Sí señor, qué bien puestos los tienen.

En cuanto acabó el concierto, esa fauna huyó despavorida, y en el recinto se quedó la gente normal, aguantando el bochornoso espectáculo de otro DJ (estilo Pastis y Buenri, haciendo el mono por el escenario), momento en el que aprovechamos para cubrir las necesidades fisiológicas, descansar un ratito y esperar con ganas el último concierto de la noche.

Por problemas en el montaje del escenario (cajas de embalaje por todas partes), los Pet Shop Boys empezaron con media hora de retraso, pero todo se perdonó cuando sonaron las primeras notas: el clásico Heart. Es increible como una canción que tiene ya 22 años, pueda sonar tan actual, y es irremediable acordarse del video-clip de la canción, evocando a una película de vampiros (malditos, están por todas partes) con el gran Sir Ian McKellen en el papel de un Nosferatu desdentado que al final, se queda con la chica (upsss spoiler).

Ahí estaban en el escenario Neil Tennant y Chris Lowe, ataviados con unas cajas en la cabeza y otros dos "robots" que se movían al unísono. La gente coreaba la canción y por fin había espacio para bailar en el foso. Canción tras canción, repasaron los éxitos más conocidos de su extensa discografía: Go West, Always on my mind, New York City Boys, Suburbia, West End Girls... Por momentos, Neil parecía un clon de Elton John, con esos sombreros que tan bien le quedaban y Chris, un robot que apenas se movía detrás de su mesa de mezclas, ataviado con un extraño traje plateado de ¿cristales?.

Cada canción era una puesta en escena diferente y acorde con ella, mención especial para Jealousy, donde los coristas simulaban ser una pareja mal avenida y las peleas estaban perfectamente coreografiadas. Una vez acabada la canción, seguían tirándose los trastos a la cabeza, esta vez de manera literal, puesto que las cajas del escenario volaban entre ellos de un lado a otro... muy teatral pero impactante.

El broche final del concierto fue con It's a Sin, el clásico que faltaba. Definitivamente por las canciones de los Pet Shop Boys no pasa el tiempo y siguen siendo capaces de dar un conciertazo, haciendo que la gente baile, cante y disfrute, cumpliendo con creces las expectativas.

Después, otro nuevo DJ para cerrar el festival. Pero ya era muy tarde, hacía viento y frío, así que una servidora se retiró, que ya no eran horas.

No hablaré de la desastrosa organización pre y durante concierto, ni de la escandalosa reventa de las invitaciones de los supermercados Gadis, ni de las colas de acceso, ni de los precios de las viandas (que escandalizaron a la masa gallega, poco acostumbrada a los precios que se mueven en cualquier festival), ni la escasez de baños ni... Esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión (que diría Ende).

 

Me quedo con lo mejor... la música.

Last Updated ( Wednesday, 01 September 2010 09:24 )
 

EARLY TO BED + ALL TIME LOW. 16 de agosto. Debaser Medis (Estocolmo, Suecia)

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Aunque sea por motivos sociológicos, lo cierto es que asistir a este tipo de eventos tiene su miga. No se trata sólo de la abrumadora mayoría de público femenino (All Time Low no pretenden ser Slayer), sino de la sensación de doblar en edad a la práctica totalidad de los asistentes. Para ellos, este es el concierto de su vida; para el incondicional curtido, una cuestionable forma de matar el rato una tarde de lunes.

Abrieron Early to Bed, emo impostado del montón con un cantante que se marca algún gesto de desparpajo a lo Howlin´ Pelle Almqvist, eso sí, mientras se coloca el flequillo de forma repetida. Es difícil explicar en qué se diferencian las peculiares voces de Anthony Green (Circa Survive) o Claudio Sánchez (Coheed and Cambria) de la de este chaval, pero lo cierto es que ésta no cuela. Al menos, hay quien aprovecha la cercanía y presta su cámara a un guitarra para que éste le fotografíe desde el scenario. Vamos, que casi todos contentos.

Tras media hora larga de espera llega el turno de All Time Low. Con tres discos en su haber, parece que causan furor entre el público adolescente, lo cual hasta cierto punto se entiende. Su pop-punk es decididamente comercial, pero no mucho más que el de ciertos temas de Less Than Jake, por poner un ejemplo. Vale, a veces hablan demasiado (ese absurdo concurso para ver qué parte del público grita más), pero por momentos resultan entregados y brillantes. Prevalece el ambiente festivo, con un proselitismo borrachuzo tan arraigado en nuestra cultura que a nadie parece llamarle la atención, y coquetean con “I’m gonna be (500 Miles)” (de Proclaimers, revisada por Down by Law y que a buen seguro nadie conocía). Mientras, el guitarra Jack Barakat acumula como una decena de sujetadores sobre el pie de micro. El volumen fue menor del habitual, tal vez por la juventud del público, pero el sonido estuvo a la altura, con el ocasional refuerzo de sendos roadies a la guitarra y coros. Uno de los últimos temas, el acústico “Remembering Sunday”, pone la piel de gallina: prueba superada, poco importa ver mil móviles de la chavalería graba que te graba.
 

Drive-By Truckers + Los Madison - Festival Luna Lunera (Sos del Rey Católico 8-8-10)

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Tras la bizarrada de Marah en el mismo escenario dos noches antes, nos plantábamos en Sos para ver el único concierto en nuestro país hasta noviembre y primero en varios años de los norteamericanos Drive-By Truckers. Y el contraste entre la actitud de unos y otros resulta realmente elocuente por sí solo. A pesar de haber llegado el mismo día en vuelo desde Chicago y de tener que realizar la vuelta la mañana siguiente, DBT ofrecieron un concierto muy sólido y profesional en el que pusieron toda la carne en el asador a pesar de su inicio un tanto a medio gas. La banda viene de haber teloneado a Tom Petty durante un mes por Estados Unidos y se encuentra en un estado de forma envidiable, y aunque no albergara dudas al respecto, sí tenía curiosidad por ver cómo funciona en directo la "nueva" formación porque por aquí no han girado desde la edición de "A Blessing and a Curse", cuando todavía formaba parte del grupo Jason Isbell. Incógnita despejada con nota.

Abrían la velada los madrileños Los Madison. La banda está presentando su nuevo disco, "Vendaval", un muestrario de Rock americano en la tradición de Springsteen o Dylan. Y eso es precisamente lo que podemos encontrar en su directo, canciones sentidas de Rock en la mejor tradición americana, pero a las que tal vez les falte un puntito de agresividad. No conecto demasiado con esta forma de entender el Rock tan emotiva en la que todas las canciones parecen tratar de sentimientos; me acaba resultando demasiado plana y sin chispa, pero a nivel lírico e instrumental la banda suena impecable.

Sobre la 1 de la madrugada saltaban al escenario DBT con "Carl Perkins' Cadillac", el tema de "The Dirty South", aunque lógicamente hay una nutrida representación de su último y estupendo "The Big To-Do" con canciones como "Daddy Learned to Fly" o "Charlie Drag the Lake". Patterson Hood explica que se cumplen veinticinco años desde que comenzara a tocar junto a Mike Cooley, con quien se reparte las labores vocales en temas alternos durante casi todo el concierto, salvo los dos temas en los que Shonna Tucker toma el protagonismo. Resulta curioso comprobar el hecho de que mientras las canciones de Hood suelen ser más fieras o festivas, las de Cooley suelen ser las más reflexivas, detalle en el que curiosamente no había reparado hasta el momento. Así, en el concierto se suceden los temas más rápidos por parte de Hood con los más melancólicos de Cooley, como refrendando así que su aspecto cenizo realmente tiene un trasfondo vital. Así la banda va desgranando durante unas dos horas lo mejor de su repertorio, con temas como "That Man I Shot", "Women Without Whiskey", "Ronnie and Neil", "Marry Me" o "Sink Hole", dejando para los largos bises canciones emblemáticas como un "Let There Be Rock" ligeramente ralentizado e interpretado de manera diferente a la versión de estudio que todos conocemos, pero que sin embargo llegó a emocionarme. También suena la versión de Eddie Hinton "Everybody Needs Love", músico prácticamente desconocido de la factoría Muscle Shoals y en cuyo homenaje artistas como Greg Dulli o los propios Truckers editaron recientemente algunos singles compuestos por versiones de sus temas. Tras más de dos horas el concierto acaba con la acelerada versión del "People Who Died" de Jim Carroll, tema en el que la banda se vacía, si es que todavía no lo había hecho lo suficiente, con uno de sus roadies en la guitarra solista. A pesar de que el reloj marca más de las 3 de la madrugada y de que nos quedan unas dos horas de viaje por delante y el madrugón inherente al lunes laboral, soy tremendamente feliz. Ahora a esperar a su gira de noviembre.

Foto: Luna Lunera

Last Updated ( Monday, 09 August 2010 19:13 )
 
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