Lamentablemente nos perdimos a Airbourne, que según nos contaron fuentes muy fiables ofrecieron un concierto espectacular. Tampoco vimos a Gotthard, interesantísima banda de cuyo concierto nadie nos supo dar ninguna referencia. El resto del cartel a tan tempranas horas y bajo un sol de justicia poco nos interesaba, aunque Cavalera Conspiracy por lo que nos contaron supieron ganarse al público ofreciendo un concierto con temas casi exclusivamente de Sepultura. Del resto mencionar a Apocalyptica, a quienes sí pudimos presenciar, experimento que ya ha dejado de tener la poca gracia que tenía. Sin embargo parece que a la parroquia heavy les hacen cierta gracia a tenor de la reacción del público. Nos saltamos Gamma Ray y a Helloween porque no son precisamente dos de nuestros grupos más queridos y pasamos directamente a los de Al Jourgensen. Ministry se encuentran en la que se supone es su gira de despedida, por lo que para alguien como yo que nunca les había visto, esta era la última oportunidad de presenciar su directo. A un volumen tan atronador que a mis tímpanos todavía les está pasando factura, Ministry ofrecieron un show monolítico centrado en su trilogía anti-Bush. La noche anterior venían de tocar dos horas en Madrid, suponemos que incluyendo más temas clásicos. Hacía tiempo que no presenciaba un concierto tan agresivo en cuanto al sonido, algo que choca bastante con la actitud de Tommy Victor, que parecía más dispuesto a pasearse sobre el escenario que a centrarse en su interpretación. Bueno concierto, pero...
Judas Priest estaban programados como cabezas de cartel para la noche del viernes. Presentando su último álbum, el conceptual "Nostradamus" sobre la figura del conocido visionario, para ser la primera vez que les veía me llevé una tremenda decepción. Decepción porque Rob Halford, el Metal God, ya no es el que era. Su declive físico es evidente, pero el que más daño hace es el vocal. Halford, como suele ser habitual en los vocalistas, ya no llega a muchas notas (especialmente notable en la interpretación de "Painkiller" por ejemplo), aunque el mayor problema fue que el concierto estuvo falto de ritmo, con alguna pieza del nuevo disco un poco "turra". Halford sacó su Harley al escenario como todos esperábamos, aunque el momento más Spinal Tap fue cuando uno de los focos que simulaban los ojos de Nostradamus se fundió dejándolo tuerto. En definitiva, concierto bastante discreto donde sin embargo hubo momentos de destellos cuando atacaban clásicos como "You've Got Another Thing Coming", aunque a juzgar por la reacción del público, en el que se mezclaban varias generaciones de "headbangers" se trató de un buen show.
De vuelta al segundo escenario y al filo de las dos de la madrugada salieron Slayer al escenario. A esas horas y con la huída de gran parte de los asistentes, poco podían hacer Tom Araya y compañía para lograr una mínima reacción del público. De hecho el bajista bromeó durante casi todo el concierto con este contratiempo diciendo que estábamos todos muertos. A pesar de todo Slayer se dedicaron a hacer lo que saben: salir y dar su show. Y a buena fe que lo hicieron bien, y este humilde plumilla cumplió uno de sus deseos: presenciar "Raining Blood" en directo de una maldita vez.
Posteriormente visitamos la carpa a la espera de la segunda jornada, pero eso es mejor dejarlo en manos de mi compañero Hellspawn.
Sábado 21 (por Hellspawn):
Lamentablemente, me perdí el show de Obituary, porque llegamos más tarde de lo previsto al recinto del festival. Una verdadera lástima, porque me hubiera gustado ver a los de John Tardy en acción. De hecho, también me perdí el inicio del concierto de Arch Enemy, y ya habían descargado tres o cuatro temas para cuando pude acercarme al escenario principal. Bajo un sol de justicia, y gozando de un sonido perfecto, las huestes de Angela Gossow apabullaron a la ya abundante audiencia con su corrosivo death metal, atacando temas de su reciente trabajo, “Rise of the Tyrant”, en el cual basaron su set. Angela es un auténtico torbellino, y una excelente frontwoman. Parece increíble que pueda alcanzar esas cotas de brutalidad a la hora de cantar. A destacar la labor de Michael Ammott, y esa bestia parda que es Sharlee d’Angelo; veterano de mil bandas (Mercyful Fate, Illwill, Sinergy o Witchery), y una auténtico bastión en el bajo. Se despidieron con su tema más conocido, “We Will Rise”, dejando un muy buen sabor de boca.

Tesla
A estas alturas, debemos tener claro que Tesla son infalibles. Es científicamente imposible que ofrezcan un mal concierto, y ello se cumplió una vez en esta ocasión, aunque no pudieron gozar de mucho tiempo. Ubicados en el escenario pequeño, aunque con bastante afluencia de publico, volvieron a empezar con “Cumin’ atcha live” (jamás me cansaré de escuchar esa canción), para regalarnos después una retahíla de temazos como “Little Suzi”, “Signs”, “Love Song” o “Gettin´ Better (brutal). Frank Hannon sigue siendo el motor de la banda. ¡¡¡Cómo toca este hombre!!! Aunque Dave Rude ha ganado muchísimas tablas desde que le ví en la Sala Apolo, hace unos meses. Y lo de Jeff Keith directamente es milagroso. El tío tiene 50 añazos, y sigue con la voz al cien por cien. En la recta final de su excesivamente corto set, encadenaron “Hang Tough”,”Heaven´s Trail (No Way Out)”, “Edison’s Medicine” y la ya clásica “Modern Day Cowboy” como broche final. Haciendo shows de este calibre, que vengan las veces que quieran. Allí estaremos.
Tenia muchísimas ganas de ver a Michael Schenker (uno tiene un origen heavy del que ni puede ni quiere desprenderse), y esta parecía una ocasión ideal para ello, ya que Schenker ha vuelto a reunir su grupo original casi al completo. Ahí están Gary Barden, y el gran Chris Glenn, que sigue siendo un tremendo bajista, apoyados a la batería por el ilustre mercenario Chris Slade (The Firm, AC/DC), y un guitarrista y teclista del cual no tengo ninguna referencia. Pues bien, no puedo decir que el concierto me defraudara, pero me quede con un regustillo agridulce. Schenker sigue siendo uno de los guitarristas más elegantes del hard rock, y no ha perdido ni un ápice de su talento, pero la verdad es que la voz de Gary Barden ya no es lo que era, y tampoco se le vio muy suelto como frontman. Otro error fue iniciar el show con un tema nuevo que no conocía casi nadie. Por otra parte, cuando sonaron “Cry for the Nations”, “Let sleeping dogs lie”, o mi favorita “Into the Arena”, la cosa gano bastantes enteros. Después de otro tema nuevo que paso bastante desapercibido llego el turno de las celebérrimas “Doctor, Doctor”, y para acabar, “Rock Bottom” con un (demasiado) largo solo de Schenker. Únicamente estos dos clásicos de UFO y los temas antiguas de MSG consiguieron levantar a una audiencia que, a esas horas, comenzaba a mostrar signos de cansancio.
Con bastante retraso sobre el horario previsto (algo que se arrastraba desde primera hora de la tarde, apareció en escena la leyenda viva, Ronnie James Dio, arropado por la formación mas estable que ha conseguido en mucho tiempo: el regresado Craig Goldie a la guitarra, muy activo durante todo el show; Simon Wright (ex AC/DC) a la batería; el genial Rudy Sarzo al bajo, y el teclista Scott Warren. Arrancaron con “Holy Diver”, siguiendo con “Killing the Dragon”. Una vez mas, la falta de tiempo impidió la inclusión de temas clásicos como “We Rock”, “The Last in Line” o “Stand Up and Shout”, que hubieran sido mas de agradecer que los aburridos solos de guitarra y batería. Si hubo tiempo para perlas como “Don’t talk to strangers” o “Rock n’roll Children”. La banda esta perfectamente engrasada, especialmente Rudy Sarzo y Craig Goldy, muy activos durante todo el show. De la voz de Dio poco mas se puede decir. Es increíble que un hombre con casi 60 años conserve esa potencia. Después de la exitosa “Rainbow in the Dark”, solo hubo tiempo para tres clásicos de la epoca Rainbow: una aceleradísima “Kill the King”, “Man on the Silver Mountain”, y la inevitable “Long Live Rock n’Roll”. En resumen, un gran concierto, con un buenísimo sonido, pero que se quedo algo corto en cuanto al set list.
Y después de todas las horas de interminable espera, de retrasos, de cansancio acumulado, de tragarme el concierto de Blind Guardian por las pantallas del escenario principal (algo que no le deseo ni a mi peor enemigo), llego el turno de KISS. Antes de nada, decir que soy un fan enfermizo de Kiss desde los trece años; y desde ese momento, las cuatro criaturas maquilladas han sido una constante en mi vida, PERO siempre he mantenido un grado bastante aceptable de objetividad hacia ellos. Les he criticado abiertamente cuando han hecho algo que me parecía equivocado, y fui el primero en poner el grito en el cielo cuando Eric Singer y Tommy Thayer adoptaron los roles de Catman y Spaceman. Es mas, tenia serias dudas con respecto a esta gira. Pues bien, todo ello se ha esfumado después de lo que he presenciado.
Cuando, tras la archiconocida intro, “You wanted the best, you got the best, the hottest band in the world, KISS!!!" cayó el telón; mientras observaba bajar la plataforma con Gene Simmons, Paul Stanley y Tommy Thayer, y la batería de Eric Singer, entre explosiones y luces, atacando “Deuce”, volví a ser el crío de trece años que los descubrió en 1979. Después “Strutter”, “Got to Choose” y “Hotter than Hell” (con Gene escupiendo fuego). El grupo iba directo a la yugular: un Paul inconmensurable (el mejor desde la reunión del 96), y Gene algo mas cascado, pero muy metido en su rol de Demon. Mención aparte para Tommy y Eric. Estos tipos se han ganado a pulso el honor de ser miembros de Kiss. Soy de los que piensa que los cuatro miembros originales son magia en estado puro, pero no nos engañemos: con Peter Criss y Ace Frehley hubiera sido IMPOSIBLE contemplar una gira de este calibre, en la cual estan interpretando Alive! prácticamente en su totalidad (solo dejan fuera tres temas) y tocando mas de dos horas por noche. Sin embargo con Tommy y Eric, pueden permitírselo. No podía creer que estaba viendo y escuchando a Kiss interpretar joyas como “Nothin’ to Lose” (cantada por Eric), “Parasite”, “C’mon and Love Me” o “She” (con solo de Tommy Thayer, lanzando cohetes desde su guitarra). Tampoco faltaron “Cold Gin”, “Let Me Go (rock n’roll) o “Black Diamond” (incluyendo un pequeño fragmento de “Stairway to Heaven” durante la intro). El set regular finalizo, como no, con el himno oficial del rock and roll, “Rock n’roll All Nite”, con lluvia de confeti, y Gene y Tommy elevándose en las plataformas laterales, mientras Paul destrozaba una guitarra entre fuegos artificiales. ¡¡Había pasado casi una hora y media, y ni me había enterado!!
La banda volvió a salir, para atacar la última fase del show, donde interpretan clásicos obligatorios. “Shout it Out Loud” hizo los honores, entre nueva demostración pirotecnica, para continuar sin descanso con “Lick it Up”, en la cual intercalan parte de “Won’t Get Fooled Again”, de The Who, cancion que también les sirve de intro. Llego el turno del macabro solo de Gene Simmons, rodeado de humo y tétricas luces verdes, mientras vomitaba sangre; “volando” a continuación hasta una plataforma situada en el cuadro de luces, desde donde interpreto “I Love it Loud” Estábamos en la recta final del concierto, en la cual encadenaron el mega hit single “I Was Made for Lovin’ You” (que nunca fue de mis favoritas), “Love Gun”, durante la cual Paul tambien voló sobre la audiencia, y la final “Detroit Rock City”, clásico entre clásicos que puso un glorioso punto y final al show.
He visto a Kiss en cinco ocasiones aparte de su concierto en Bilbao, y puedo decir de manera categórica que esta es la vez que mas he disfrutado. Un show perfecto, una banda pletorica, y un repertorio de infarto. Sirva esta frase de Paul Stanley sobre los propios Kiss, como cierre a este humilde articulo: “No hay duda de que esta es mi banda favorita”.
The Hottest Band in the World!!!
Fotos: Hellspawn








