Deshechos y reciclaje
Vienen siendo largos los años en los que se ha ido anunciando (y comprobando) el cambio climático. Las agresivas campañas ecologista (con las que estoy completamente de acuerdo, pero no por ello dejan de ser agresivas) hacen especial hincapié en la reducción de residuos, el reciclaje y el consumo responsable.
Aparte de que sorprendería mucho ir al super a comprar pescado con el Tupperware, en vez de permitir que te lo embalen en un plástico no reciclable, me gustaría saber por qué leches, en vez de querer cobrar las bolsas de plástico, no se ha implantado la moda que se estila en otras partes más civilizadas de usar bolsas de papel o cajas para almacenar la compra.
Pero realmente, estos no son los deshechos que me preocupan.
¿Qué hay del reciclaje de esos desperdicios creados por la televisión basura? ¿Qué hay de la genete zafia y sin modales, que no tiene perspectivas ni ambiciones y, si los tiene, consisten en pisar al prójimo?
¿A qué asociación debo acudir para que me reciclen deshechos tales como Jose María Aznar? Igual con un programa adecuado de reciclaje, este individuo puede convertirse en un ser de provecho para la sociedad. Es posible que incluso pueda dejar de ser la típica y tópica estampa del “chulillo madrileño”, acólito de Santo Carajillo, y deje de invocar la vergüenza ajena dando mitings borracho; aunque, dicho sea de paso, aprovecha para demostrar que tiene la misma lucidez sobrio que ebrio, esto es, cero (patatero).
El hombre que presidió España y la llevó a pique por ser el perro faldero del neoconservadurismo estadounidense, que permitió la entrada del Euro sin ajustar el salario mínimo interprofesional, que permitió la especulación inmobiliaria bajo la bandera de la política de libre mercado, el que contrató la empresa que socavó las obras del AVE (para luego culpar a los socialistas), el presidente del Partido Impopular por meterse en una guerra que sus conciudadanos no querían.
Con lo bien que iban las cosas en la primera legislatura, hijo mío, cómo la jodistes en la segunda. Esos planes de estudios tan logrados para conseguir mano de obra barata, donde el nivel de cultura general ha descendido lo suficiente como para que bodrios de la talla de Aída sean líderes de audiencia. Donde jóvenes de 18 años creen que la “empatía” se puede “desempatar” (verídico), donde las entrevistas de trabajo en busca de personal cualificado han de hacerse en el extrangero, donde se necesitan cursos de preparación preuniversitaria entre bachillerato y universidad, ahí, hijo mío, es donde está el deshecho de tu segunda legislatura.
Toda la basura, la inmundicia, el desperdicio, creado de la incultura y nutrido del pan y circo, la masa borrega y domesticable, barata, sedada y sin sueños. Que alguien me diga dónde puedo reciclarla.
February 9th, 2009 at 4:35 am
Dura crítica, pero es que dices verdades como puños.
¿A tí te preocupa que Aída sea líder de audiencia? A mí me preocupa mucho más que lo sea DEC, La Noria o Gran Hermano. Esto sí refleja fielmente el grado de atontonamiento del españolito medio.
El tema de la educación es un asunto muy controvertido, porque todos los partidos deberían unirse para redactar un plan común y eficiente. La realidad es bien distinta: cada partido impone su ley, su programa y su orden, y los estudiantes deberían tirarse al cuello de los dirigentes políticos por querer volvernos a todos locos.
En cuanto a las críticas al anterior presi, creo que vamos de mal en peor, y las cosas se torcieron mucho cuando Felipe González dejó entrar a aquella canalla de ladrones, GAL, etc. Sí, la primera legislatura de Aznar fue buena, pero su mandato tuvo, efectivamente un sórdido final. El caso de Zapatero es calificable de “una de cal y otra de arena”: ha promovido buenas leyes, pero mezcladas con errores garrafales, mentiras sin pestañear y complejas maniobras políticas y lingüísticas.
Pues eso, de mal en peor.